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QUIEN NO DISCIPLINA, NO AMA

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Escrito por Ana Sayan

Por Ana Sayán*

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“La disciplina es hacer lo que realmente no quieres hacer
para poder hacer lo que realmente quieres hacer.”
Jeff Fisher

Noelia tiene una niña de 8 años y sufre para enseñarle a ser ordenada. “¡Te he dicho que recojas tu ropa!”, le gritó frustrada el día que su hija logró llevar su paciencia al límite. En adelante las cosas empeoraron. Roberto, padre de dos niños de 8 y 13 años, no suele ser tan tolerante. “¡Aquí quien manda soy yo!”, parece ser su lema mientras ejerce un férreo dominio para que ellos encajen en las normas de la casa. Mary, madre de una niña de 9 años, le ha repetido “¡Obedece!” tantas veces a su hija que la niña parece haber logrado filtrar esa palabra de sus oídos.

Disciplinar a los hijos siempre ha sido difícil, pero en la actualidad parece haberse complicado aún más. La rebeldía es el sello de nuestra generación. Estudios realizados por el reconocido psicólogo O’Brien muestra que los mayores problemas en la crianza de los hijos son tres: el llanto, la interrupción a los adultos cuando éstos están haciendo algo y, en especial, la desobediencia a los adultos.

Los padres, en su deseo de orientar a los hijos y no perder autoridad, luchan cada vez más con ellos, y en esta lucha no es raro que pierdan la paciencia, el control y cometan errores. La consecuencia: frustración y sentimiento de culpa.

CÓMO EVITAR LUCHAR CON LOS HIJOS

¿Acaso es imposible lograr un equilibrio entre disciplina y amor? La verdad, no lo es. Con un poco de esfuerzo y perseverancia las cosas pueden cambiar. Podemos empezar aplicando tres principios prácticos.

Reemplazar nuestras órdenes por preguntas o explicaciones. El objetivo es que nuestros hijos reflexionen y descubran el sentido de lo que deben hacer. Por ejemplo, en una clínica es mejor explicarle al niño que hay personas heridas con las que podría chocar, que decirle “¡No corras!”

Poner reglas claras. El objetivo es que ellos se hagan responsables de las consecuencias de sus actos. Define bien lo que esperas que hagan, los límites que tienen y las consecuencias de sobrepasarlos (que jamás deben ser algo que los humille o que afecte su dignidad). Por ejemplo, debe cumplir sus deberes escolares o no podrá ir a su reunión de amigos el fin de semana.

Ser firme y mantener lo dicho. El objetivo es formar el carácter y mostrar a los niños que la manipulación no funciona. Sobre todo en temas decisivos para la formación de los hijos, temas “no negociables”. Por ejemplo, hay una hora de levantarse para ir al colegio y a pesar de que nos pongan mala cara o inventen excusas, debemos mantenernos firmes.

Por supuesto que de nada valen estos principios si no son aplicados con amor. Al final de todo, la única razón por la que los niños realmente están dispuestos a someterse a la disciplina de los padres es porque la perciben como una muestra de amor y cuidado hacia ellos. Teniendo amor y las cosas claras baja el nivel de estrés de padres e hijos y las confrontaciones se hacen innecesarias.

LA DISCIPLINA CORRECTA TRAE SUS BENEFICIOS

Si perseveramos diariamente en estos principios veremos como nuestros hijos desarrollarán hábitos sanos. Al principio costará pero el esfuerzo vale la pena. Pronto notará que los niños están reforzando su autoestima y desarrollando su autocontrol al obedecer. Ellos se sienten satisfechos cada vez que logran cumplir con las expectativas de los padres y esto los anima a seguir. Sobre todo si los padres celebran sus logros sinceramente.

La disciplina es el motor de la fuerza de voluntad y el camino para lograr metas en la vida. Con ella sus hijos ganarán respeto y admiración, y usted también. Pero recuerde que la disciplina no es innata. Es una práctica que se desarrolla con tiempo y perseverancia, una práctica que nosotros como padres estamos llamados a impulsar y que debe empezar por nosotros mismos.

Solo aplicando la disciplina con sabiduría y amor lograremos criar a nuestros hijos como siempre soñamos, y como ellos ―aun en medio de su rebeldía―, tanto necesitan y esperan.

*     Ana Sayán es coach de la International Coaching Community de Londres y especialista en Valores Humanos y Desarrollo Personal por el Character First Institute de México. Fue conductora en Radio Corazón y RPP Noticias, donde actualmente es la especialista en valores y actualmente dirige CRECE Consultores, su propia organización de consultoría para empresas y líderes. Puede escribirle a asayan@crececonsultores.com

Acerca del autor

Ana Sayan

Coach de la International Coaching Community – Londres, especialista en Valores humanos y Desarrollo Personal de Character First Institute – DF. México, Implementingpartner, Alta Dirección y Negocios en la Universidad de Piura (PAD), Directora General de Crece Consultores Perú S.A.C.

Especialista de Secuencia por RPP Noticias Radio y Televisión, brindando temas enfocados al desarrollo personal y familiar. Coach de Radio Corazón. Columnista de la Revista del Club Regatas Lima y de la Revista Viú del diario El Comercio.

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