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Amabilidad: Tratar a los demás como deseamos ser tratados

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Escrito por Ana Sayan

“Hay tres cosas importantes en la vida: la primera, ser amable; la segunda, serlo siempre; y la tercera, nunca dejar de serlo.”
Henry James

Una muchacha sale radiante de su ceremonia del matrimonio. Su madre la espera en la puerta de la iglesia y le pone en los labios una cucharadita de azúcar: “Si tus palabras son amables, tu vida de matrimonio transcurrirá en paz”, le dice con afecto. Ésta costumbre típica de Suecia es una gran verdad. La palabra amable calma el enojo y sana las emociones dañadas.

¿QUÉ ES LA AMABILIDAD?

Al escuchar esta palabra tal vez nos venga a la mente un joven ayudando a cruzar la pista a un anciano, un joven cediendo su asiento a una mujer embarazada o un auto parando para que cruce una persona. Todas estas son buenas muestras de amabilidad y no significan para nada que seamos “quedados” o que tengamos poca personalidad, todo lo contrario. Son las personas con poca personalidad las que no pueden ser amables.

Ser amable es reconocer y respetar los derechos y los meritos de los demás, es aceptar su forma de pensar aunque sea distinta a las nuestra. También implica  mostrar consideración o interés por las personas. Un pequeño gesto de amabilidad puede hacer una gran diferencia en la vida de los demás porque la amabilidad es el lenguaje del amor y de la unión.

¿Por qué nos resulta tan difícil a veces ser amables? La respuesta empieza porque asumimos una actitud egoísta hacia el prójimo, porque estamos tan centrados y enfocados en nosotros mismos que no podemos ver más allá de nuestros propios intereses. Entonces perdemos la capacidad de disfrutar la amabilidad y de ser amables. También es difícil ser amables cuando no tenemos un buen manejo de nuestras emociones y de las frustraciones que experimentamos.

EL CAMINO A LA CORTESÍA.

Lograr ser amables no es imposible. Empieza cuando decidimos despertar nuestra capacidad de amar y cuando nos dejamos estimular por el agradecimiento de los demás ante nuestras muestras de cortesía.

Por ejemplo, un saludo por la mañana obsequiando nuestra mejor sonrisa puede alegrar todo el día de un familiar, de un amigo o de un compañero de trabajo. Lo único que necesitas para hacerlo es tomar una ELECCIÓN. Recuerda que puedes ser muy inteligente, puedes tener un buen trabajo, puedes tener un cuerpo atlético o muchos diplomas, pero si no eres amable ¿de qué te sirve todo eso?

Ser amable no solo te hará sentirte mejor contigo mismo sino que te hará ser apreciado y confiable para los demás. Es tiempo de empezar. Cuando alguien te esté hablando, guarda el teléfono. Cuando estés manejando, respeta las motos y los ciclistas. Cuando te sientas molesto, respira antes de desquitarte con los demás. Haz todo lo que te gustaría ver que los demás hagan por ti.

Y a esto agrégale una de las palabras más maravillosas que existen y que resume lo que es la amabilidad: “gracias”.

 

Acerca del autor

Ana Sayan

Coach de la International Coaching Community – Londres, especialista en Valores humanos y Desarrollo Personal de Character First Institute – DF. México, Implementingpartner, Alta Dirección y Negocios en la Universidad de Piura (PAD), Directora General de Crece Consultores Perú S.A.C.

Especialista de Secuencia por RPP Noticias Radio y Televisión, brindando temas enfocados al desarrollo personal y familiar. Coach de Radio Corazón. Columnista de la Revista del Club Regatas Lima y de la Revista Viú del diario El Comercio.

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