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6 principios para lograr acuerdos que te hagan enamorarte más de tu pareja.

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Escrito por Ana Sayan

 

Hay frases que suelo escuchar frecuentemente. «Tenemos incompatibilidad de caracteres», «estamos sufriendo mucho», «ya nada funciona», «es que el amor se acabó», «la única solución es separarnos», «estamos juntos solo por los chicos». ¿Alguna te suena familiar?..

Si algo he aprendido en estos años es que en algún momento las parejas se enfrentan a pensamientos así. Yo también los tuve.

EL ENEMIGO NÚMERO UNO DE LA RELACIÓN

Aunque todas las relaciones se estrenan con besos y abrazos está claro que no podemos pensar igual todo el tiempo. Tarde o temprano nuestras expectativas entrarán en conflicto y no debemos nublarnos de pánico por eso. Los desacuerdos son normales y hasta saludables si los sabemos manejar. Te confieso que a mí me costó aprenderlo. Sí, hoy tengo un hogar maravilloso, pero eso no fue posible hasta que pude identificar la raíz del problema en una relación.

El principal motivo de conflicto en la pareja es la falta de acuerdo. Tú supones que este sábado él te va acompañar a hacer compras y él supone que este sábado tú vas a estar en casa tranquila, acompañándolo a él con un buen libro. No lo hablan, solo alimentan expectativas que esperan que la otra persona descubra. ¿Podrán convivir amorosamente dos personas que no se ponen de acuerdo?.. Luego llega el sábado y ya sabemos lo que va a pasar.

La solución no es separarte porque no te pusiste de acuerdo o porque la otra persona no adivinó tus deseos, ese es el camino fácil y el inicio de problemas mayores. La solución es aprender la forma de llegar a acuerdos aceptando que implican buena disposición y mutuas renuncias. Siempre he pensado que el matrimonio es la mejor escuela para trabajar con mi yo interno, con mi orgullo, mis emociones, mi frustración y con todos mis yo negativos que deben ir cambiando y modelándose con el tiempo. La relación nos hará crecer a ambos y el proceso de aprender a negociar forja nuestro carácter.

SEIS PRINCIPIOS PARA UN ACUERDO CON AMOR

Por supuesto, la gran pregunta es ¿cómo llego a un acuerdo en vez de entrar en una discusión? Anota estos seis principios:

1. Trata un tema a la vez. La cabeza de él está repleta de cosas, no vas a resolver todo en un momento. Escoge un tema y no salgas de él hasta que sientan que lo han enfrentado.
2. Que hable uno a la vez. Cuando él habla dale espacio, controla tus emociones y piensa en que tu prioridad es cuidar la atmósfera familiar y no llegar a la discusión. Considera la posibilidad de que tal vez ese día no se logre una solución, controla tu ansiedad y no interrumpas. Luego enséñale a él a hacer lo mismo.
3. Escúchale de verdad. Pensamos que es difícil escuchar pero si tienes el firme propósito de hacerlo verás que no lo es. Eso sí, escuchar no es oír frases que vienen y van, escuchar es entender qué hay en el fondo de su corazón, qué es lo que realmente está tratando de decirte. El principio es ser prontos para escuchar y lentos para hablar. No te precipites por una solución inmediata, no sacrifiques por ella la paz y la amistad con tu pareja.
4. Ten cuidado con el “ME”. Centrarlo todo en ti no ayuda a lograr un acuerdo. Desecha frases como “no ME prestas atención”, “A veces ME siento ignorada y sola”, “ME gustaría que tú cambies”. El problema debe plantearse desde la perspectiva de los dos.
5. Concéntrate en tus errores y no en los de él. Ya sé que los errores de él saltan a la vista y que hasta puedes contarlos, pero tú eres tan humana como él. ¿Logras ver con claridad tus propios errores? Si lo haces el camino a la solución estará a la vuelta de la esquina.
6. Ten la disposición de pedir perdón. El orgullo y la soberbia son dos peldaños que conducen directo al conflicto. A veces pedir perdón, aunque no estemos muy convencidas de tener la culpa, le ayuda a él a reconocer sus propios defectos y a expresarlos. Y esto no solo nos aleja del conflicto y nos encamina a un sincero acuerdo, sino que nos une de una forma más profunda.
Agregaría un principio más, extraído del libro “50 ejercicios para resolver los conflictos sin violencia”, que me gusta mucho. Es el ejercicio Nº 38: Formular una petición. Una petición que no es una orden, una exigencia o una amenaza. Una petición que, en medio de un conflicto, es una sugerencia sincera, clara y positiva, dirigida a acciones concretas que ambos puedan realizar para enfocarse mejor en la solución.

Recordemos otra vez que toda discusión y falta de acuerdo es normal y saludable, salvo que produzca daño verbal o emocional. Una pelea es distinta. Una pelea puede llegar a ser un enfrentamiento que daña y destruye. Mi recomendación es que analices bien y planifiques el momento oportuno de tocar temas sensibles, minimizando sus riesgos.

JAMÁS DIGAS ESTO

¿Se puede pelear limpio? Si logras comunicarte de una manera abierta y sincera en medio de la discusión, claro que se puede. Pero debes dejar de usar las siete frases venenosas que nos presenta el Dr. Gary Rosberg en “El Gran libro sobre el matrimonio”. Evita decir:

1. Es igual que aquella vez cuando tú…
2. Quizá tendríamos que divorciarnos…
3. Te odio…
4. Tú siempre…
5. Tú nunca…
6. Jamás te perdonaré…
7. Eres tan imbécil como tu madre…

No importa cuán maduros seamos, parece que siempre encontramos la manera de herirnos. Y esa ofensa nos trae dolor, daño, enojo, amargura y resentimiento. Después de esto hasta podemos terminar juntos, pero estaremos separados de corazón. Siempre digo que el más inteligente de los dos es aquel que ve el tema en su profundidad y está dispuesto a luchar por la relación. Y también el que paga el precio: callar y humillarse en el momento oportuno, con tal que la relación se mantenga.

¿Y QUÉ HAGO SI LA DISCUSIÓN SE CONVIERTE EN UNA PELEA FUERTE?

Es mejor callar y tomarse el tiempo necesario para buscar la causa real. ¿Cuál es el origen real de la herida de tu esposo? Tal vez discuten por algo que tiene su origen en otra parte. Hay que atacar la raíz.

¿Ni aun esto funciona?.. Te digo lo que yo haría. Humillarme y orar. Pedir sensibilidad para entender la perspectiva que él tiene. Sé que no es fácil pero nada que sea bueno lo es. Una vez una mujer me dijo: “Anita, hice lo que me dijiste. Ya no le reclamé más tiempo a él. Oré y le pedí a Dios que él esté conmigo más tiempo. Y así fue.” Hay cosas que parecen imposibles, pero pueden cambiar si le pones fe a tu relación.

Acerca del autor

Ana Sayan

Coach de la International Coaching Community – Londres, especialista en Valores humanos y Desarrollo Personal de Character First Institute – DF. México, Implementingpartner, Alta Dirección y Negocios en la Universidad de Piura (PAD), Directora General de Crece Consultores Perú S.A.C.

Especialista de Secuencia por RPP Noticias Radio y Televisión, brindando temas enfocados al desarrollo personal y familiar. Coach de Radio Corazón. Columnista de la Revista del Club Regatas Lima y de la Revista Viú del diario El Comercio.

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